sábado, 13 de marzo de 2010

Leyenda "La Sucia"

...Le gritó: “Toma tu teta”

Antes de la segunda guerra mundial, la escuela Coyocutena era muy visitada por los gringos llegando algunos a permanecer aquí varios años; allá por el 27 o 30 llegaron tres: uno dentista, otro mecánico y el tercero experto en seleccionar melones. El primero en conseguir trabajo fue el dentista, el mecánico era muy aplicado al trabajo y se apenaba al ver que su compañero, el experto en melones, nada hacía y se mantenía con un apetito extraordinario, de modo que lo mandó para Comayagua a donde el dentista para que le consiguiera trabajo. Como tal cosa no fue posible, aquél lo regresó a Coyocutena, no sin haberlo entrenado en el arte de montar a caballo, pues casi siempre se caía al otro lado al montarse.

Una noche de sábado los alumnos bailaban unos con otros y se divertían al ver al mecánico que entrenaba a uno de ellos para que ganara en un concurso de resistencia de baile; cuando alguien dijo que del lado de la montaña se oían unos gritos muy feos. Salimos todos y yo les dije que podía ser una persona perdida, que encendieran la luz y fueran a buscarla.

“No vayan porque esos son gritos de chacal”, dijo el gringo. Todos callamos porque aquí no hay chacales.

Había un alumno como de 27 años de edad, que para sus compañeros era la suprema autoridad en asuntos de campo, quien al ser interrogado, dijo: “No se atrevan a hacer tal cosa, porque esa es La Sucia, en la quebrada de La Guama ha azorado a muchos trasnochadores”.

Nuestros campesinos cuando van a la escuela se vuelven ocurrentes y chispeantes como los de las ciudades, así pues, apenas terminó Pedro con su actitud de Magíster, su corto discurso, otro del grupo dijo “Entonces que vaya Conde, porque como él es hereje, a nada le tiene miedo”. Se refería a un inteligente alumno portador de un aristocrático apellido de Danlí, la gente del pueblo era muy religiosa, pero que la de la alta sociedad era lo contrario. Pero a pesar de que este buen muchacho salía a cazar casi todas las noches, se negó rotundamente, también él tuvo miedo a pesar de todo. De modo que nadie fue a ver el caso.

A desayunarnos íbamos el siguiente día, cuando el experto en melones llegaba, con tan buena suerte, que había que ver su actitud cuando se servía el cuarto tamal y decía: “These tamales taste like a million dollars”. Estos tamales saben como millón de dólares.

Pero yo no olvidaba el asunto de La Sucia. De modo que llamé a Pedro para que me diera detalles.

“Ay señor!” prorrumpió, “hace algún tiempo don XX, casado y con numerosa familia, pretendía a una señorita, con malas intenciones, pues él era casado por la iglesia. Un día la convenció de que saliera a conversar con él por la noche, pero en vez de venir a donde él, ella tomó el camino del río; caminaron sin detenerse hasta llegar a Talanguita, una sabana que tiene más de un kilómetro de larga, cuando él notó que tomaba el camino de Castillo, ya como a una legua del pueblo, la llamó por su nombre; entonces ella dio media vuelta, extrañándole a él que aquella mujer tenía una cara como de una vara de laga, quien al verlo soltó una estrepitosa carcajada, mostrándole unos dientes tan largos como los dedos de las manos, puestos de punta, y sacándose de la camisa una enorme mama. Le gritó: “Toma tu teta”, y fue hasta entonces que el señor XX pudo dar media vuelta, pues el cuerpo se le había quedado dormido del susto.
Corría para su casa tan velozmente que parecía no tocar el suelo. No tuvo tiempo de buscar la puerta que le dejaban destrancada, tirándose pro la de la calle con tanta fuerza que la tranca que la aseguraba saltó como catapulta haciendo un hoyo en la pared opuesta, y de un salto se metió al rincón de la cama de su esposa, la que extrañando aquello, le dijo: “Qué diablos has visto?” “Yo no tengo miedo al Diablo”, dijo el hombre, todavía temblando. Cuentan que desde esa fecha fue un buen marido y amoroso padre.

Este hecho, que favorece la moral en todos sus aspectos, demuestra que la Señora Sucia es un espíritu bueno, pero es posible que ella no lo sepa, de otro modo ya la veríamos apareciendo, no solamente en los despoblados y pueblos, sino que también en la ciudad, y con eso ganaría mucho la moral Cristiana y el orden social establecido.

jueves, 11 de marzo de 2010

Leyenda "Come Lenguas"

Muchos de nosotros hemos escuchado en países como Chile, La Argentina, Puerto Rico e inclusive en los Estados Unidos sobre la muerte de animales en raras circunstancias. Y digo raras porque se ha encontrado en las haciendas o lugares rurales animales grandes como vacas, cabras y otros más pequeños como gallinas muertas sin una tan sola gota de sangre en su cuerpo. Es más, no hay evidencia de que luchasen para salvar su vida ante el predador que pudo haberles causado la muerte. La gente ha asociado este fenómeno a un ser que para muchos es el diablo, para otros un experimento genético que se le salió de las manos al gobierno de los Estados Unidos o experimentos hechos por los seres del espacio en estos animales. Cualquiera que sea la razón no se puede negar que este suceso también y aunque muchos no lo conozcan sucedió en Honduras.

En este pequeño país centroamericano allá por el año de 1947 se dio un fenómeno de este tipo y lo desvelado bien puede ser la explicación al misterio del también llamado en la actualidad "Chupacabras". Las apariciones del 'come lenguas' se daban para esas fechas en los departamentos (provincias o estados) de Santa Bárbara y Comayagua. Eran docenas de hombres las que se apostaban en las noches en los campos, bajo la oscuridad que deja caer el manto de la noche, cuidando de su ganado para sólo darse cuenta al día siguiente de que a pesar de sus esfuerzos siempre aparecía parte del ganado muerto, hecho del cual ellos no se dieron cuenta pues no habían escuchado el más leve ruido durante la noche. Algo que se me había escapado mencionar es que a los animales a los cuales no se les encontraba la sangre igualmente quedaban sin lengua, de allí el nombre 'come lenguas'.

Sin embargo, conozco la historia de uno de ellos. A él lo llamaré para este relato Ludovico. Ludovico era un hombre como decimos de pelo en pecho (es decir muy valiente); ya estaba cansado de que su ganado muriese desangrado por este predador o lo que fuese, así que, un buen día Ludovico habló con su esposa y le dijo que le preparara un porrón (pequeño recipiente) para café y le alistara una cobija gruesa para protegerse del frío nocturno pues daría muerte al 'come lenguas', que ya no soportaba más.

Y así fue, Doña Leonora alistó todas las cosas para Don Ludovico. Ludovico alistó su rifle y se llevó unas municiones por si acaso no bastaba con lo que llevaba cargado. Como a las 6 de la tarde Ludovico se fue para el lugar donde tenía su ganado y pudo ver desde allí la puesto del sol (en los pueblos se acostumbra a acostarse como a las 5 o 6 de la tarde dependiendo que tan lejos estén de la civilización). Ya por la noche, Ludovico se sentó sobre el suelo en medio del ganado y tomaba sorbos pequeños y sin hacer ruido del café para no caer en sueño, al mismo tiempo que se mantenía envuelto por la cobija que le cubría. La noche era un poco más clara de lo normal. Como a las 10 de la noche, mientras Ludovico admiraba las estrellas, pudo ver como una silueta pasaba volando sobre el ganado, la silueta dio dos vueltas como viendo que nadie le estuviese vigilando y al mismo tiempo decidiendo quién sería su próxima víctima. Ludovico se quedó quieto y asustado pues el ser era en realidad algo muy grande, pero le llamó poderosamente la atención que se apostó sobre una de las vacas de su ganado la cual no presentó molestia, salvo una leve sacudida. Ya para este momento Ludovico alistó su rifle y se movió sigilosamente hacia un sitio donde tuviera una mejor visión para disparar. Fue así que Ludovico logró ver a aquel ser que tomaba una posición como para hacer una de sus necesidades sobre la cabeza de la vaca para luego darse la vuelta y dirigir su cabeza sobre la de la vaca. En ese momento un sonido ensordecedor rompió el silencio del campo. Era el rifle de Ludovico, el extraño ser yacía muerto al lado de la res.

Lo que se supo a partir de la casa de este animal, es que no era nada fuera de este mundo sino, un murciélago que pudo haber venido el continente africano o la selva amazónica, no se sabe cómo logró dar por estos rumbos pero el caso es que así fue. Su tamaño es grande, el tamaño es como el de un Jolote (pavo). El animal lo que hacía era posarse bien sobre el ganado y luego de ello echaba una especie como de orina que al momento de salir producía un vapor que dejaba al animal como jadeante, es decir como atontado y con falta de oxígeno, por lo que él mismo abría su boca y sacaba la lengua, momento que aprovechaba este murciélago para clavar un diente muy filudo que tiene, en la arteria de la parte de la lengua del ganado para succionar la sangre. El animal aumenta considerablemente de tamaño una vez que se ha alimentado, posteriormente corta y traga lentamente la lengua de la víctima.

Esta es a grosso modo la explicación de cómo atacaba el El Come Lenguas en Honduras. Estos casos hasta la fecha no se han vuelto a dar, sin embargo bien pudieran ser una buena explicación al fenómeno del "chupacabras". También pudiera ser que a cualquiera de nosotros durante una caminata nocturna nos suceda. Pero hasta en tanto no aparezca otro hombre como Ludovico el misterio seguirá esperando a ser desvelado.

Quizás vos seas quien lo haga.

martes, 9 de marzo de 2010

Leyenda Hondureña "Angel de la guarda"

Cuenta una antigua leyenda que un niño en el cielo, le pregunta a Dios.

Me dicen que tu me enviaras a la tierra mañana,

¿ Como viviré allí tan pequeño e indefenso?

No te preocupes entre muchos Ángeles he escogido el perfecto para ti, el te cuidara.

Pero yo aquí en el cielo estoy contento y me la llevo riendo y jugando todo el tiempo y esto me basta para ser feliz.

Tu Ángel te cantara, te sonreirá todos los días, tu sentirás su amor y serás feliz.

Pero como entenderé a esa gente en la tierra, ellos tienen un idioma extraño.

Tu Ángel te enseñara palabras dulces, tiernas y con el tiempo te enseñara hablar.

Y cuando quiera hablar con tigo, que hago?

Tu Ángel tomara tus manitos, las juntara y te enseñara a Orar, asi hablaras conmigo.

En la tierra hay montón de gente mala, quien me defenderá?

Tu Ángel aun a costa de su propia vida, te defenderá de todo y todos.

En ese instante empieza el alboroto y gritos, lloriqueaos y empuja, empuja, que ya enseño la cabecita, empuja.

Dios Mío dice el niño, si ya me voy porque tu no me das el nombre de mi Ángel?

El nombre no importa le dice Dios, tu le llamaras.
¡¡MAMA!!

domingo, 7 de marzo de 2010

Leyenda Hondureña "Del amor a la Locura"

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra, todos los sentimientos y cualidades de los hombres.

Cuando el ABURRIMIENTO habia bostezado por tercera vez, LA LOCURA como siempre tan loca, les propuso: "Vamos a jugar a las escondidas".
LA INTRIGA levanto la ceja intrigada y LA CURIOSIDAD , sin poder contenerse pregunto: "?A las escondidas? ?Como es eso?".

"Es un juego" -explico LA LOCURA- "en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millon, mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, al primero que encuentre ocupara mi lugar para despues continuar el juego.

EL ENTUSIASMO bailo secundado por LA EUFORIA , LA ALEGRIA dio tantos saltos que termino por convencer a LA DUDA, e incluso a LA APATIA, a la que nunca le interesaba nada.
Pero no todos quisieron participar: LA VERDAD prefirio no esconderse, pues al final siempre la hallaban, y LA SOBERBIA opino que era un juego muy tonto (en el fondo, lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y LA COBARDIA prefirio mejor no arriesgarse.

" Uno, dos , tres..." comenzo a contar LA LOCURA. La primera en esconderse fue LA PEREZA, que como siempre se dejo caer tras la primera piedra del camino. LA FE subio al cielo y LA ENVIDIA se escondio tras la sombra de EL TRIUNFO, que con su propio esfuerzo habia logrado subir a la copa del arbol mas alto. LA GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que encontraba le parecia ideal para sus amigos. Que si un lago cristalino: ideal para LA BELLEZA, que si la hendija de un arbol: perfecto para LA TIMIDEZ; que si el vuelo de una mariposa: lo mejor para LA VOLUPTUOSIDAD; que si una rafaga de viento, magnifico para LA LIBERTAD. Asi termina por ocultarse en un rayito de sol.

EL EGOISMO en cambio, encontro un sitio muy bueno desde el principio: ventilado, comodo...pero solo para El.

LA MENTIRA se escondio en el fondo de los oceanos (mentira, en realidad se escondio detras de un arcoiris) y LA PASION y EL DESEO en el centro de los volcanes. EL OLVIDO se me olvido donde se escondio...pero eso no es lo importante.
Cuando LA LOCURA contaba 999,999, EL AMOR aun no encontraba sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado...hasta que diviso un rosal y enternecido decidio esconderse entre sus flores.

-"Un millon"- conto LA LOCURA y empezo a buscar.

La primera en aparecer fue LA PEREZA solo a tres pasos de una piedra.

Despues se escucho LA FE discutiendo en el cielo con Dios acerca de zoologia y LA PASION Y EL DESEO los sintio en el vibrar de los volcanes.
En un descuido, encontro a LA ENVIDIA, y claro, puedo deducir donde estaba EL TRIUNFO. EL EGOISMO no tuvo ni que buscarlo, el solito salio disparado de su escondite, que habia resultado un nido de avispas.

De tanto caminar sintio sed y al acercarse al lago descubrio a LA BELLEZA, y con LA DUDA resulto aun mas facil, pues la encontro sobre una cerca sin decidir aun de que lado esconderse.

Asi fue encontrando a todos, EL TALENTO entre la hierba fresca, a LA ANGUSTIA en una cueva oscura, a LA MENTIRA detras del arcoiris (mentira, ella si estaba en el fondo de los oceanos) y hasta EL OLVIDO... que ya se habia olvidado que estaba jugando a los escondidos; pero EL AMOR no aparecia por ning·n sitio.

LA LOCURA busco detras de cada arbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencido diviso el rosal y las rosas... Y tomo una orquilla y comenzo a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escucho.

Las espinas habian herido en los ojos a EL AMOR. LA LOCURA no sabia que hacer para disculparse, lloro, grito, rogo, imploro, pidio perdon y hasta prometio ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugo a las escondidas en la tierra:

EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE
LO ACOMPAÑA.

viernes, 5 de marzo de 2010

Leyenda Hondureña "El indio Juan"

A Juan lo conocí una larga tarde de verano. El calor adentro era insoportable, pero afuera una leve brisa mecía perezosamente las hojas adormecidas de los árboles. Arrecostado en una hamaca en el porche delantero de mi casa, mi vista se perdía en el infinito mientras intentaba sin esfuerzo descifrar las formas irregulares de unas pocas nubes, blancas y estáticas.

En esa tarde remota sentía vivamente la eternidad. Sabía que el mundo era eterno, que había tiempo para todo, que viviría para siempre. No sé cuántos minutos u horas había estado escudriñando nubes cuando me despabiló el grito de un vendedor ambulante en el portón.

—¡Cuajada, cuajada! Cipote, andá vé si tu mamá va a querer cuajada.
—Mire, ella no está, pero ¿a cómo la da?
—A daime.
—Pues entonces deme una.

Me levanté buscándome los únicos veinte centavos que tenía. Al acercarme noté los surcos profundos que recorrían su cara gastada. Antes de irse, sus oscuros ojos impenetrables me miraron con un cansancio infinito, y me dijo, "Bueno, decile a tu mamá que vua pasar el viernes a ver si quiere cuajada".

La cuajada estaba fría y despedía un olor dulce y fresco. Presurosamente desenvolví las hojas de guineo. Era tan blanca como las nubes. Luego de calentar unas tortillas en la cocina, me dí un festín rapaz en la hamaca comiendo nube y deseando haber tenido otro daime.

El viernes me enteré que el señor de la cuajada se llamaba Juan. Esta vez mi mamá me había dejado dos lempiras para él. Me imaginé su amplia sonrisa desdentada cuando le anunciara la fortuna que le iba a comprar de cuajada, pero su rostro permaneció inmutable como si lo supiera de antemano, como si nada pudiera sorprender su vida escrita.

Pasaron los años y Juan siguió llegando, cada vez más viejo y desgastado que cuando lo conocí. Su espalda se doblaba bajo el peso de la caja repleta de cuajadas. De tanto sol, su piel se había vuelto metálica y oscura como oro sucio. Aprendí a saludarlo en su idioma enigmático con palabras que sonaban a canto de la selva. Creo que le caía bien porque a veces me regalaba una bolita de cuajada la cual yo aceptaba con cierta renuencia porque sabía que me daba de lo poco que tenía. Si intentaba pagársela me decía, "entonces no sería un regalo" .

Un día quise pagarle sus tantos regalos con un regalo propio. Conocía sus tristes sandalias remendadas y decidí comprarle un buen par de sandalias nuevas en el mercado. El día que se las di fue uno de los pocos en que lo vi sonreir. "Con éstas voy a poder hacer el recorrido volando", me dijo.

El siguiente viernes Juan no llegó. Mi familia se quedó con las ganas de comer cuajada fresca y yo recordé la vez en que me contó que había soñado que él era un zorzal. El próximo viernes salí a recibirlo cuando oí sus gritos lejanos anunciando la cuajada pero, en vez de él, venía un muchacho flaco con la caja de cuajadas a cuestas. Traía puestas las sandalias nuevas de Juan.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Leyanda hondureña "¿PORQUE LO DE CATRACHO?"

l 13 de junio de 1855 llegó al puerto nicaragüense de Realejo el bergantín "Vesta" con cincuenta y ocho soldados de fortuna (Piratas) bien armados al mando de William Walker.

Walker había llegado a Nicaragua a pedimento del Lic. Francisco Castellón para luchar contra el presidente Frutos Chamorro.

La invasión se había iniciado nuevamente, pero los gobiernos constituidos de la Patria Grande, en un gesto de solidaridad y de civismo, unieron sus ejércitos para luchar contra la amenaza a su soberanía.

Honduras envió 600 hombres al mando del General Florencio Xatruch, y el 6 de enero de 1857 fue nombrado Jefe del Ejército aliado Centroamericano, estableciendo su cuartel general en San Jorge el 27 de febrero de 1857.

A los hondureños al mando de Xatruch empezaron a llamarles xatruches, pero poco a poco la palabra fue degenerando en catrachos.
Desde aquel entonces se nos llama catrachos para distinguirnos de los otros habitantes de América Central.

Fue gobernante de facto de Honduras del 26 de marzo al 17 de mayo de 1871.

Hombre culto y aguerrido, su padre se llamó Pedro Xatruch de origen catalán y su madre fue doña Eugenia Villagra, dueña de minas y de alta sociedad de Choluteca.

(Tomado de Cronología de la Patria, curiosidades y reseñas históricas de Honduras, Luis Roberto Castellanos y Ramiro Colindres Ortega, Graficentro Editores, Tegucigalpa, 1998)

lunes, 1 de marzo de 2010

Leyenda Hondureña "El piano de Valle de Angeles "

La viuda Doña Dolores hizo un inventario de las cualidades físicas de su única hija y no se atrevió a calificarlas. Se sentía apesarada porque si bien la niña no era agraciada, pensaba que tampoco había heredado ninguno de sus talentos para pintar y esculpir.

La noble dama de refinadas costumbres, aceptó aquella verdad preguntándose cuál sería el destino de aquella criatura cuando ella faltara. Su afán cada día era cultivarla lo mejor posible, pero a criatura no daba visos de interesarse por nada.

El tiempo inexorable iba dejando sus huellas en Doña Dolores, quien hilvanaba la ilusión de que Dios retrasara las horas del reloj de su vida, para darle a su hija toda su protección si no lograba dejarla bien casada, como era su deseo.

Cuando ya la hija era una jovencita de trato agradable, sorprendió a su madre, sacando del piano que perteneció a su padre, algunas notas de campanitas, tan bien acompasadas que hicieron saltar de alegría a Doña Dolores.

Con el tiempo la jovencita llegó a ser una gran pianista y compositora. Gracias a su gran talento para la música, un cantante costarricense de origen alemán por cierto muy atractivo se casó con ella. Vivía embelesado con la música de su esposa, a quien amó profundamente.

Doña Dolores, vivió más de cien años. Todavía se recuerda en la antañona ciudad de Tegucigalpa, las tertulias y las alegres veladas que se hacían en casa de la feliz pareja. Él cantaba acompañado siempre por la música de su esposa.

Dicen que en las iglesias se escuchan – especialmente en Navidad – una música deliciosa de campanitas, la que fue sacada por primera vez de las teclas de marfil de este viejo piano del 888. Las partituras fueron escritas por la gran compositora nacional: Elba M Sarmiento de Bosch.

Nota: Cuentan algunas personas mayores que vieron a varias muchachas que tenían mala suerte para el matrimonio, pasar sus manos suavemente, una sola vez, por las teclas de este piano y aunque usted no lo crea todas están felizmente casadas.

Resumiendo, que las mujeres que tocan las teclas del piano terminan felizmente casadas. Todas las que pasan por este lugar no resisiten el tocarse unas notillas e incluso los chicos más atrevidos, bueno, casi todos los chicos se acercan decididos al piano y solamente hacen ver que tocan, no sea que la leyenda se cumpla… ups.